Columna de opinión: Microemprendimiento y Millennials, en búsqueda de la compatibilidad

El emprendimiento como tal es considerado una herramienta que permite cooperar con el desarrollo del país, disminuir la cesantía, mejorar los ingresos y un sin número de consecuencias positivas, por ello, el Estado de Chile se ha preocupado de su incentivo permanente, mediante variados programas de financiamiento en apoyo a las buenas ideas.

Siempre se ha pensado que la generación “Millennials”, aquellos ciudadanos nacidos entre los años 1980 y el 2000, “la llevan” si nos referimos al emprendimiento, ya que, según sus características principales como generación, que son entre otros; los cambios bruscos de trabajo, poco apego a las normas y búsqueda constante de nuevas experiencias, son más arriesgados en su actuar y no son adversos al riesgo, características intrínsecas que supone mayor osadía en su actuar. Esto es lo que pensábamos hasta ahora…

La V Encuesta de Micro Emprendimiento (EME) realizada recientemente por el Ministerio de Economía, identificó que la fuerza laboral de microemprendedores en Chile, es de 1.992.578 personas, equivalente al 22% de la fuerza laboral total del país. Este mismo estudio, identifica dentro de este sector, que la mayor parte de la fuerza emprendedora, está compuesta por personas mayores de 50 años, los que corresponden al 50,6% y por menores de 30 años, con una representatividad del 8,5%.

Este es un estudio revelador,  ya que además de las cifras mencionadas, agrega una información muy importante, el nivel educacional de los emprendedores, donde se destaca que del total de ellos, solo el 14,4% posee educación universitaria. Aquí se producen dos fenómenos dignos de analizar en profundidad:

La generación Millenials tiene muy poca representatividad porcentual en el emprendimiento, contrariamente a lo que se pensaba. Se suponía que es una generación muy informada por el uso de internet, pero al parecer, es una generación que simplemente no se arriesga, quizás sea por falta de experiencia o  por temor al fracaso. Si analizamos en profundidad este punto, se ha hablado mucho de que esta generación, es especialista en redes sociales, en el uso de la tecnología y en el manejo de la información, pero contrariamente a ser un factor positivo, puede que sea lo inverso, ven demasiado riesgo, pérdida de dinero y mucho uso del tiempo disponible para realizar un emprendimiento, y para ellos es más fácil y cómodo, ser un empleado asalariado que pretender ser el jefe. Si lo contrastamos con los mayores de 50 años, este segmento maduro y con experiencia, si lo hace y emprende.

Si lo vemos desde el punto educacional, la representatividad de emprendedores con estudios universitarios es muy baja, considerando que las universidades chilenas siguiendo con la tendencia mundial, están empeñadas en promoverse como verdaderos centros de emprendimiento, incluso este concepto es usado como un sello formador y lo han establecido en sus perfiles de egreso. Debe analizarse la forma en que se están planteando estas concepciones dentro de las aulas y poder determinar, qué es lo que falta para aumentar el emprendimiento temprano dentro del mundo universitario y que se vea reflejado en las cifras.

Independientemente de lo anterior, surge la pregunta ¿Qué pasa con nuestra juventud? algo está mal, los Millenials deberían tomar la bandera del emprendimiento, crear nuevos negocios, generar nuevos servicios, principalmente innovar, para ello, educarse e informarse debería ser lo primero en realizar y dentro de las aulas, inculcar en ellos que no deben tener miedo al fracaso, deben tener en consideración que para tener experiencia se debe caminar y tropezar, ser capaces de extraer lo mejor de su generación que es el manejo y uso de la tecnología en todas sus formas y lograr compatibilizar este conocimiento, con un emprendimiento que les genere un retorno e independencia económica. Los actuales cincuentones emprendedores lo saben y por eso “la llevan”

Marcelo Ortiz Breitler

Académico Escuela de Ingeniería Comercial

 Universidad Bernardo O’Higgins