Columna de Opinión: ¿Por qué seguir y confiar en la Educación Superior?

De un tiempo a esta parte, las instituciones de educación superior han vivido un mundo de incertidumbre con varios dimes y diretes, y “quizás” muy pocos acuerdos, en cuanto a la Reforma. Rompiendo a esta constante, hace pocos días nos enteramos que la Comisión de Educación del Senado aprobó la idea de legislar el proyecto de ley que regula, entre otras cosas, la gratuidad en la educación superior y técnico profesional.

Con lo anterior y mucho más, hemos visto un país volcado a opinar y a encontrar nuevas mejoras al sistema, indiferentemente del grupo socioeconómico, partido político, raza o religión, pero ¿por qué nos olvidamos o no valoramos el gran trabajo que realizan muchas instituciones de educación que aportan al desarrollo del país? Instituciones que fueron forjadas a través de lo que fuera una idea fundacional, que con el tiempo han crecido y se han desarrollado con fuerza, que han ido progresando y dando abundantes frutos, al mismo tiempo en que han construido su historia, impregnando los diferentes sellos en sus profesionales, así como también en quienes las han conducido, haciéndonos protagonistas a todos quienes hemos integrado alguna de ellas, ya sea como alumnos, directivos, académicos, profesionales de apoyo, administrativos, auxiliares, entre otros.

Quizás no lo hacemos porque desconfiamos del sistema, ya que no todas las instituciones han escrito sus historias con sacrificio, inteligencia, audacia, constancia y multiplicidad de conocimientos, o al menos aplicando pasión y mucho cariño en cada tarea que se haya emprendido, convirtiéndose así, en perjudiciales para el país, el sistema, los estudiantes, apoderados, trabajadores, etc. Ello explica la actual condición del sistema de educación terciaria, caracterizada por opiniones cruzadas de autoridades, estudiantes exigiendo ser reubicados por mala gestión de su casa de estudios, condonaciones de deuda, instituciones con gratuidad v/s las que no, entre otras variables, pero lo importante es creer y confiar en aquellas Universidades, Institutos Profesionales y Centros de Formación Técnica que poseen y practican la coherencia de su proyecto institucional, que año a año van ganando prestigio a costa de mucho esfuerzo, al que ha contribuido tanto la labor abnegada de quienes las dirigen, como la calidad de sus docentes, a través de sus procesos y la consistencia de los programas de estudio que ofrecen.

Es por esto, que en este período del año, en que muchos jóvenes se ven enfrentados a una de las decisiones más importantes de su vida, es primordial que conozcan los diversos proyectos educativos acreditados, que están destinados a satisfacer las inquietudes de desarrollo profesional y humano de aquella juventud que busca una educación de calidad, fundada en valores y centrada en el estudiante como eje de toda acción educativa.

Entonces, ante la pregunta vital de ¿por qué seguir y confiar en la educación superior? podría responder con certeza que existen variados fundamentos para ello: porque existen instituciones  serias y de calidad, que poseen una sólida misión que las avalan los procesos de acreditación que ha emprendido institucionalmente y en sus carreras; la calidad de sus docentes, sus modernas infraestructuras con excelentes laboratorios, tecnologías en uso que permiten un aprendizaje acorde a los requerimientos actuales, modernas bibliotecas, diversos talleres culturales y deportivos que complementan los programas de estudio, instituciones que se vinculan con el medio social y productivo, así como muchos otros factores que se logran descubrir cuando se elige y conoce la Institución que los acompañará en su proceso enseñanza-aprendizaje.

De esa manera, las nuevas generaciones de alumnos podrán ser partícipes también de instituciones que se ha puesto al servicio de la sociedad a la que pertenece, de modo inclusivo y aportando a la movilidad social de sus componentes, estampando sellos que distinguen verdaderamente a sus egresados y titulados por el saber adquirido y por la práctica de las más preciadas virtudes humanas.

Cristian Cornejo Gaete.

Director de Comunicaciones e Imagen Institucional.

Universidad Bernardo O’Higgins.