Cura contra el cáncer: Requiere investigación, tiempo e inversión

El cáncer es un tumor maligno, duro o ulceroso, que tiende a invadir y destruir los tejidos orgánicos circundantes y que se caracteriza por ser la segunda causa de muerte a nivel mundial. Según datos de la OMS, en 2015 fallecieron 8,8 millones de personas a raíz de él, es decir,  que casi una de cada seis defunciones en el mundo, se deben a esta enfermedad.

En Chile el cáncer representa la segunda causa de mortalidad, llegando a un 21% de fallecimientos – según informa el Instituto Nacional del Cáncer (INC) – afectando principalmente a adultos.

El Director (i) de Investigación e Innovación de la UBO, Dr. César Echeverría, se adjudicó un proyecto FONDECYT – 11170840, “Differential expression of TRPM4 regulates the repressor transcription factors expression-mediated switch between EMT-MET for progression of human urothelial bladder carcinoma” – en el que estudiará la progresión del cáncer de vejiga. Los tumores tienen tres etapas: iniciación, proliferación y metástasis, cada una de ellas gatilla por eventos específicos que suceden dentro de la célula, los que se podrían evidenciar, permitiendo determinar qué evento está ocurriendo y a qué se debe.

“Mi investigación busca saber cuál es la participación que tiene un canal celular en el desarrollo de la carcinogénesis, mi hipótesis es que este canal es necesario para la progresión del tumor, principalmente para la proliferación y la metástasis, ya que, se ha visto que este canal en células tumorales de vejiga está más abundante que en normales, entonces lo que propongo hacer es eliminar el canal del tumor y ver si este logra proliferar y realizar metástasis”, explica el Dr. Echeverría.

Para realizar esta investigación se utilizará una novedosa técnica, llamada CRISPR CAS9, que permite la edición genética de forma muy precisa y realizar mutaciones, así como deleciones (supresión de material). Si se hace la deleción de un gen, la proteína no va a existir. En el caso específico de la investigación de Echeverría, el canal sería eliminado completamente de la célula tumoral, “una vez que obtenga mis células tumorales de vejiga que no contengan el canal, serán implantadas en un ratón para observar si esta es capaz de hacer metástasis hacia distintos tejidos como pulmón, huesos o ganglios. Si logro que no exista metástasis, una vez quitado el canal, se podría generar un blanco terapéutico para las personas que tengan cáncer de vejiga y de esta manera disminuir la metástasis producida por este tipo de tumor”, señala el académico de la UBO.

Esta técnica aún se utiliza muy poco en Chile, por lo que, el investigador tuvo que aprenderla en el laboratorio del Centro Nacional de Biotecnología de Madrid. A respecto, recalcó que sus ganas por seguir esta línea de investigación se basa en “las condiciones en que quedan las personas que son sometidas  a tratamiento, porque las alteran tanto psicológica como físicamente  y en su ámbito familiar. Entonces buscar estrategias que puedan prevenir esta enfermedad o bloquear la metástasis, que es la etapa más grave de la evolución del tumor, me permitiría mejorar la calidad de vida de las personas”.

DNA editing

En los últimos años se ha visto que algunos tipos de cánceres se pueden prevenir – el 30% según la Organización Mundial de la Salud (OMS) – evitando exponerse a factores de riesgo que se relacionan con el comportamiento y hábitos alimenticios: el índice de masa corporal elevado, consumo insuficiente de frutas y verduras, falta de actividad física, el tabaco o el alcohol, a lo que se suma la alta probabilidad de recuperación en casos de detección temprana de la enfermedad, es por ello, que el investigador recomienda que la gente “no fume, no beba, que haga ejercicio y tenga una buena nutrición, esa es la mejor forma de evitar los tumores”.

Los tratamientos actuales se reducen a la radioterapia, quimioterapia y, en caso de ser posible, la extirpación del tumor maligno a través de la práctica de una cirugía. La radioterapia consiste en utilizar ondas como los rayos X, gamma, de electrones o de protones, para eliminar o dañar las células cancerosas, debido a que estas en general crecen y se dividen más rápido que las células sanas, a diferencia de la quimioterapia permite dirigir la radiación a solo una parte del cuerpo.

Por otra parte, la quimioterapia expone al cuerpo a fuertes fármacos  que destruyen las células cancerosas, pero utilizar este tratamiento tiene deficiencias, pues “siempre quedan células por ahí que generan, nuevamente, un tumor o metástasis, lo que quiero es crear un medicamento que inhiba este canal, porque si al sacarlo puedo disminuir o bloquear completamente la proliferación y metástasis, el siguiente paso será usar fármacos que impidan que las células, de las personas que ya fueron a cirugía o que están con radioterapia, puedan hacer metástasis”.

Pese a que algunas empresas farmacéuticas encontraron compuestos que han destruido ciertos tumores de pulmón, de hígado, de próstata o mamas, el académico dice que “aún estamos lejos de la cura del cáncer, es una enfermedad muy complicada, multifactorial: hay un factor genético no menor, así como también ambiental y otros, entonces encontrar su cura es muy difícil, lo que uno puede hacer es atacar ciertos eventos específicos que ocurren durante la progresión del tumor para poder disminuir los efectos”.

Aunque se está lejos de la cura el Dr. Echeverría se muestra optimista ante su investigación, pues tiene “algunos resultados preliminares que indican que probablemente mi hipótesis sea correcta, lo que me falta hacer es la técnica de edición, ahora estoy ocupando inhibidores del canal que no son tan específicos, sino que también apagan o bloquean otros canales, entonces con esta edición genética solo voy a sacar el canal y no va a haber nada que interfiera”.

Cabe destacar que este canal está en muchos tejidos, por lo que esta investigación podría ser útil para tratar otros tipos de cáncer, el Dr. señala que “hay una evidencia importante, porque hay ratones que nacen sin este canal, que son ratones knockout, y se ha visto que son menos propensos a generar tumores y ese antecedente respalda aun más la hipótesis”.

Es importante destacar que si  la investigación fuese auspiciosa, probablemente no pasen menos de 10 o 15 años para tener un medicamento en el mercado, ya que,  son periodos largos de investigación.

Prevención del cáncer: https://goo.gl/uR13GY