El antes y el después del primer año de la U

Entrar a la Universidad, sin duda, es un desafío para cualquiera, sin embargo, para aquellos que tienen, además, que alejarse de su casa, se torna aún más complejo. Y es que este primer año  significa una revolución, es algo tremendamente importante para los jóvenes y que marca un hito en sus vidas, sobre todo,  si  son personas que nunca han vivido fuera de su casa, o fuera de la ciudad de origen.

Para el investigador de la escuela de psicología de la UBO, Sergio Espinoza Parra, esta situación   implica una serie de cambios que son necesarios de monitorear, es decir,  los padres tienen que fortalecer no solo sistemas de control, en las exigencias externas, sino  también mejorar  el  vínculo con sus hijos. “Si este estaba débil hay que tratar de hacerse cargo para profundizarlo y fortalecerlo, si por el contrario, ese vínculo es fuerte hay que hacerse cargo para mantenerlo, para, de alguna manera, asegurarlo”, señaló Espinoza. Eso implica mucha comunicación, que la vida que va a enfrentar el joven  sea compartida en algunos elementos con sus padres. Que se mantenga la confianza, la complicidad, la comunicación sistemática, permanente, ojalá diaria, recalca el especialista.

El académico señala que los papás, aunque estén lejos deben seguir viviendo el día a día de sus hijos, “Aunque sea a través de una llamada telefónica, ahora los medios de comunicación lo permiten y eso hace posible por WhatsApp o por teléfono estar comunicados en el día a día; en lo que comen, en la cotidianeidad, que los padres participen de eso, estar atentos a la calidad del vínculo con sus hijos“.

Sin duda, para enfrentar este proceso, es fundamental que los papás estén  sintonizados emocionalmente, con sus hijos. Es decir, que los problemas del joven formen parte de las preocupaciones de la mamá o el papá, que estos sepan en qué están sus hijos, debido a que existen  una serie de situaciones riesgosas, que forman parte de la vida y que no tienen ninguna condición catastrófica, pero uno tiene que estar conscientes de ella, por ejemplo: el ámbito de la sexualidad, el alcohol, las drogas, el rendimiento académico y la motivación del joven con respecto a la carrera. Espinoza explica, “Es ahí también donde  pueden pasar cosas riesgosas y si los padres no están enterados simplemente recibirán la noticia de que el joven reprobó muchas asignaturas, o perdió la carrera o no ha pasado las asignaturas que los padres pensaban. Si no se mantiene un monitoreo constante, aparecen los problemas cuando son insolubles o muy difíciles de revertir, los que se deben principalmente a la falta de comunicación y a la falta de participación  de los padres en la vida de sus hijos“.

En tanto, desde las perspectiva de los jóvenes, se observa que se produce una liberación en ellos,  lo primero que ocurre en el primer año a quienes vienen de otras regiones, o se van a ellas, es que “Se les sueltan las trenzas”, se les produce una liberación y la primera tendencia es que sus casas son muchas veces los lugares de encuentro para todos los compañeros, donde el estudio está siempre mezclado con la fiesta, la diversión y por lo tanto, ellos se sienten libres y quieren ejercer su libertad. Además que, por razones biológicas y cronológicas están también muy estimulados en lo que respecta a pulsaciones sexuales, ganas de sociabilizar, de conocer, y por lo tanto, están más expuestos y vulnerables a cometer un error que puede ser irreversible o difícil de enmendar.

Sergio Espinoza, recalca también que hay que tener mucha atención en este aspecto, debido a que en la Universidad una característica transversal es que la responsabilidad de los estudios recae en el propio estudiante, él tiene que asistir a clases, llegar a la hora, estar al día con las materias y de estudiar de manera sistemática y con tiempo, a pesar de que muchas veces no tienen toda la disponibilidad de tiempo que quisiera, porque todos los ramos exigen mucho, trabajos, lectura etc. Por lo tanto, lo que se espera del joven es que desde el colegio tenga la capacidad de hacerse cargo de sus cosas, tener control sobre sus responsabilidades, cosas que muchos niños tienen desarrollado este ámbito, pero otros no, esto marcará la diferencia entre unos y otros.

Tips para sobrevivir al “primer año”:

1.- Mantener una comunicación fluida y un vínculo fuerte y profundo con los padres o su familia de origen.

2.- Tratar de conservar ciertos hábitos importantes para la vida adulta, como comer y dormir adecuadamente, sin perjuicio, de salir, carretear hacer todo lo que hacen los jóvenes en la Universidad.

3.- Estudiar de manera sistemática y entender que esto no es incompatible con realizar las cosas que hacen todos los jóvenes.

4.- Incorporar el deporte y la actividad física a la vida cotidiana

5.- Realizar actividades académicas que fomenten la implicancia personal con la carrera.

6.- Incorporar la dimensión afectiva a sus estudios, aprender a amar su carrera. Esto fortalece la vocación  y la vida universitaria.

7.- Fomentar una moral autónoma, que se basa en el respeto mutuo y en la reciprocidad.