[Entrevista] Edgardo Rojas: “Hay un alto desconocimiento de la higiene de sueño por parte de los estudiantes de pregrado”

Dormir es uno de los momentos más importantes del día, en el que nuestro sistema nervioso central comienza su trabajo regenerativo, incrementando la creatividad, estimulando la memoria, favoreciendo una mejor salud cardíaca y reduciendo las probabilidades de padecer depresión. Sin embargo, la Asociación Nacional del Sueño señala que, en nuestro país, al menos un 20% de las personas padece de insomnio crónico.

El insomnio es la dificultad que presentan las personas para conciliar el sueño o, una vez que comienza el descanso, mantenerse en ese estado. Esto se asocia también con otro criterio, que es la incapacidad de sentirse descansado al día siguiente. Pero también, existe el insomnio por la interrupción de las etapas del sueño.

Por lo general, ingresar a la educación superior no solo involucra un cambio de sistema, sino que también estudiar hasta altas horas de la noche o experimentar la vida bohemia de la ciudad universitaria, generando un trastorno que, en un futuro, perjudicaría la salud, situación que explica con más detalles el investigador del Departamento de Ciencias Químicas y Biológicas de la Universidad Bernardo O’Higgins, Edgardo Rojas.

¿Cómo se manifiesta el insomnio en los universitarios?

El insomnio tiene varias formas de presentarse en la población. Particularmente, lo que observamos en los estudiantes universitarios es una privación de sueño debido a sus actividades académicas, asociadas a malas conductas que dificultan el buen descanso: dormirse de madrugada o utilizar pantallas hasta muy tarde, lo que interfiere con el inicio normal del sueño. Sin embargo, lo preocupante es por cuántos días consecutivos tienes problemas de insomnio, ya que si llevas 3 semanas seguidas con dificultades para conciliar el sueño o para permanecer dormido y al día siguiente estás cansado, hay que consultar a un especialista.

Entonces, ¿un factor importante sería la carga académica?

Curricularmente, la carga académica se analiza en cada carrera y universidad, estimando el número de horas que el alumno debiese dedicar en su jornada completa. Entonces, estamos asumiendo que la cantidad de horas consideradas para que el estudiante progrese en su malla curricular no intervendrá en su calidad de vida ni en el sueño. Por lo tanto, el problema que identificamos es que el estudiante no tiene una autogestión, debido a que vemos que no tiene el hábito de estudiar todos los días, sino que lo hace días antes de las pruebas solemnes, generando problemas de ansiedad y altos niveles de estrés.

¿Cuáles son las costumbres que más comúnmente desencadenan el insomnio?

Hay un alto desconocimiento de la higiene de sueño por parte de los estudiantes de pregrado. Entre los errores más frecuentes, encontramos el uso excesivo de pantallas en la noche, no tener un horario establecido de dormir y despertar, el mito de abusar del insomnio durante la semana y repararlo el fin de semana, utilizar cafeína o compuestos cafeinados para prolongar el periodo de vigilia, consumo de fármacos como el modafinilo y metilfenidato, salir a carretear y las otras sustancias que consumen los jóvenes, como el alcohol, cigarrillos u otros.

¿Cuáles serían sus efectos?

Hay una interferencia en la capacidad de concentrarse y mantenerse atento en los días siguientes; además de alterar la capacidad de inducir el sueño en días posteriores. Cuando esta conducta de insomnio se mantiene en el tiempo y se hace crónico, aumentan las patologías asociadas al sobrepeso y obesidad, lo que conlleva a la elevación del riesgo de enfermedades cardiovasculares y aumento de presión arterial, hasta llegar a la hipertensión.

Conociendo todo lo anterior, ¿es posible revertir el insomnio?

Existen varios estudios en las que hay un agente positivo para revertir esta situación. Hay estrategias que se pueden implementar, porque los universitarios tienen mayor prevalencia de alteraciones del sueño asociados a la carga académica y hábitos propios de los adultos jóvenes. La solución está en enseñarle a los alumnos algunas estrategias para tener una mejor higiene del sueño, técnicas para relajarse y para afrontar el estrés académico, lo cual mejoraría su calidad de descanso. Si bien tenemos que hacernos cargo de la heterogeneidad de las personas, sabemos que hay efectos positivos.

¿Cuánto tiempo tomaría dejar atrás este trastorno?

Depende de la persona y de la disponibilidad para mantener ese hábito. En términos generales, dentro de la primera semana, debiésemos ver los primeros efectos producidos por la corrección en el hábito de sueño, como mayor atención en clases, disminución de la somnolencia diurna, mejora la respuesta cognitiva de aprendizaje, memoria y procesamiento de información más eficiente, se modifica el ánimo de la persona y cómo uno se enfrenta al entorno social. Y en un mes podríamos hablar de una adecuación efectiva de la persona al hábito de dormir.