[Entrevista] Erika Cortés: “Ante diferentes fenómenos, todavía tenemos mucho que aprender sobre Chile”

El cambio climático no solo ha afectado la variación de las temperaturas globales y el incremento de la fuerza de los desastres naturales. Paulatinamente hemos sido testigos de la desaparición de flora y fauna nativa en ecosistemas de todos los países, cambios que también afectan a la especie humana, quienes se han transformado en los protagonistas trasladándose lejos de los lugares que los albergaron por prolongadas generaciones.

Es así como desde 2008  a la fecha, hay un promedio anual de 21,5 millones de personas que se han visto forzadas a moverse de su lugar de residencia debido a diversos eventos climáticos, como inundaciones, tormentas, incendios o el aumento de temperaturas extremas del lugar, tal como indica la Agencia de Refugiados las Naciones Unidas.

Para conocer más sobre este tema, la directora de la Escuela de Ingeniería Civil en Medio Ambiente y Sustentabilidad de la Universidad Bernardo O’Higgins, Erika Cortés D., nos explica este fenómeno migratorio y sus implicancias para nuestro país.

¿Por qué se originó esta problemática?

Las migraciones debido a cambios en las condiciones climáticas es un fenómeno que se comenzó evidenciar en la década de los noventa, en el contexto del aumento de desastres naturales. En ese tiempo, el Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) advirtió que estas modificaciones ambientales estaban aumentando la frecuencia de eventos extremos, lo cual iba a incrementar los desastres para la población. De hecho, durante las últimas dos décadas, los eventos naturales extremos han aumentado notablemente (Figura 1), siendo los relacionados a fenómenos hidrológicos los que se han acrecentado y generado mayores daños. Ejemplos de eso son los tsunamis, inundaciones, aluviones, tormentas, marejadas, tornados, entre otros.

(Figura 1. Tendencias globales de desastres generados por eventos extremos naturales, entre 1980-2015).

¿Esto ha provocado cambios, incluso, en la distribución de población?

Evidentemente. Cuando la población se ve obligada a dejar sus hogares por estos motivos, se habla de desplazados por eventos climáticos extremos, aunque también se les llama “refugiados climáticos”. Como estos eventos ocurren de manera más localizada, lo normal es que primero se genere movimiento dentro de los países, antes de que la gente se vea obligada a cruzar las fronteras. Por lo tanto, el término correcto, en vez de migraciones, sería de personas desplazadas en el contexto del cambio climático.

¿Cómo se evidencian estos fenómenos en Chile?

Chile es un país muy familiarizado con desastres naturales, pero los efectos del cambio climático incluyen otros fenómenos que suceden de manera gradual, como la mega-sequía que ya acumula 8 años seguidos de déficit de precipitaciones para consumo humano o para cultivos, o el aumento del nivel del mar.

En el caso del mar, se evidencia el aumento de la frecuencia de marejadas que gradualmente provocan erosión costera. Ante eso podria suceder que en el corto plazo, algunas familias que habitan el borde costero tengan que dejar sus hogares por los constantes riesgos de inundaciones.

También, en los últimos dos años, hemos visto grandes aluviones que sucedieron por el aumento de la isoterma 0 en la cordillera, generando graves daños por aluviones y deslizamientos de tierra en el río Maipo o en Villa Santa Lucía. Estos eventos pueden tambien haber generado desplazamiento de familias, por ejemplo de las viviendas cubiertas por el aluvion en la carretera Austral.

¿Cómo se podrían atenuar los efectos?

Bueno cada pais se hace cargo de los efectos que sufre por los cambios del clima. En Europa, por ejemplo, tienen la capacidad de invertir grandes sumas de dinero en infraestructura que les ayuda a mitigar los impactos, como barreras, drenajes, diques y mejorar la investigación y monitoreo de la hidro-meteorología. En el caso de los países en desarrollo, siempre los más afectados por estos acontecimientos es la población más vulnerable, que viven en pobreza, en ocupaciones irregulares, construcciones de material liviano, y si comienzas a poner atención en ellos, te das cuenta que la población que está en riesgo es mucha. ¡Demasiada!.

En relación a eso, ¿quiénes podrían realizar gestiones para retrasar los efectos?

Lo primero es que los gobiernos entiendan que deben poner atención, inversión e investigación en los efectos que estamos sufriendo con el cambio climático, porque tiene muchas implicancias para un pais, desde la productividad,hasta la seguridad de los ecosistemas y de la calidad de vida de la gente. Si bien, no puedes evitar que los eventos naturales extremos ocurran, es posible reducir el nivel de desastre y tragedias asociadas a ellos. Entonces hay que trabajar en cambiar la cultura de reacción a los eventos extremos que ocurren y provocan desastres, por una cultura de prevención para reducir el riesgo.

En este sentido, está demostrado, que por cada dólar que inviertes en prevención y preparación a los desastres, puedes ahorrar 7 en la respuesta post-desastre.

Entonces, ¿qué estrategias se pueden elaborar para ello?

Se debe poner atención a lo que podemos hacer para lograr una adaptación al cambio climático y para aumentar la capacidad de resilienia de la población, es decir, aumentar la capacidad de recuperación y de soportar los cambios que observan de manera local. En Chile es importante conocer mejor nuestro territorio, identificar los lugares donde nosotros mismos hemos aumentado el riesgo de desastre, por ocupación ilegal, por construcciones de inmobiliarias o por falta de planificación territorial. Tenemos que saber los lugares que concentran factores de riesgo para la población ante diferentes fenómenos. En ese sentido, es necesario pensar en ciudades mas inteligentes, que incorporen la planificacion territorial estrategica para reducir riesgos e impactos del cambio climatico. De hecho, la naturaleza, y la infraestructura que ella nos brinda de manera natural, son un gran aliado para reducir el riesgo de la población. Es importante mantener y conservar los bosques nativos, los humedales, el borde costero, las quebradas con vegetación nativa, ya que estos ecosistemas generan servicios de proteccion para los humanos, ante los eventos extremos y tenemos que aprender a reconocerlos y valorarlos por nuestra seguridad. Eso demuestra que todavía tenemos mucho que aprender sobre Chile.