[Entrevista] Iskra Pavez: “Las políticas públicas debieran colaborar entre sí para que la carga no recaiga solo en los hombros de las mujeres”

Gran revuelo provocó el caso de Denisse Figueroa, la conductora del Transantiago que realizaba su jornada de trabajo con su hijo de un año a bordo del bus que manejaba. A partir de la viralización del video que evidenció la situación, se alzó una ola de comentarios y opiniones acerca de las medidas que debieran existir para regular que estos casos no se repitan.

Pese a que en el último año la tasa de inserción laboral de las mujeres aumentó de 45,3% en 2010 a un 48,5% en 2017, según datos entregados por el Instituto de Nacional de Estadísticas (INE). No obstante, aún existen desafíos en materia de políticas públicas sobre temas del cuidado de la familia, lo que ha derivado en un amplio debate al respecto.

Para entender cómo afecta al género femenino esta situación, la investigadora del Centro de Estudios Políticos, Culturales y Sociales de América Latina (EPOCAL) de la Universidad Bernardo O’Higgins, Iskra Pavez, nos cuenta las razones por las que se generan estas condiciones haciendo una contextualización histórica al respecto.

¿Por qué se producen este tipo de situaciones en el mercado laboral actual?

En la actualidad, el mundo del trabajo está pensado para el hombre, que viene desde la revolución industrial y ha tenido factores que influyeron en que las mujeres entraran al mercado laboral. Por ejemplo, un factor histórico fueron las guerras, lo que generó vacantes en distintos roles que debieron suplir las mujeres.

Hoy, tras la postmodernidad, podemos decir que existe una necesidad de que ciertos empleos sean feminizados, lo que dentro de la sociología se define como una segmentación del mercado del trabajo.

¿Cuál es el escenario actual en nuestro país?

El mercado laboral no ha cambiado en su estructura o paradigma, que está pensado para un hombre trabajador sin hijos, que no tiene carga doméstica, ni una condición de género. Esto ha acarreado que las mujeres que se incorporan al mercado laboral, lo hagan en una situación más precaria porque el puesto de trabajo no fue pensado para ellas.

Lo segundo implicado es que situaciones donde el trabajo reproductivo, el cuidado de niños o personas mayores que tradicionalmente las mujeres lo hacían de modo gratuito, hoy al salir a trabajar, como es el caso de las mujeres de clase media, deben buscar dentro de su núcleo familiar o a alguien externo para que las reemplace. 

¿Cuáles son las soluciones a las que recurren las chilenas en estos casos?

En la actualidad, las mujeres de clase media en nuestro país salen al mercado laboral. Por lo tanto, dependen de otra mujer que por lo general es inmigrante, más pobre o más joven, para que cuide de sus hijos porque alguien tiene que reemplazarla.

Esta situación se provoca debido a que los hombres no han hecho el camino inverso de dejar el mercado laboral o reducir sus jornadas para entrar al mundo privado y hacer esos trabajos de cuidado. En el caso de las mujeres de escasos recursos que deben acceder a los servicios de cuidados que entrega el Estado, los cuales no siempre cumplen con estándares de calidad, dejando en evidencia la inexistencia de una política pública al respecto.

Por ejemplo, una mujer que trabaja en el comercio de un mal, generalmente, termina su jornada laboral a las nueve de la noche; pero la sala cuna donde cuidan a sus hijos cierra a las cinco de la tarde, es decir, entre ambos horarios ¿quién cuida a los niños? Esa es la pregunta que debemos hacernos.

¿Qué permitiría que las labores entre hombres y mujeres se equilibren?

Ese es un ámbito que en Chile no se ha tocado. En España, por ejemplo, se llama “corresponsabilidad” donde los padres de grupos familiares asumen trabajos de cuidado o labores en el hogar. Son tareas que, a lo mejor, no tienen mayor dificultad, debido a que no han sido preparados por la socialización de género.

Las políticas públicas debieran colaborar entre sí para que la carga no recaiga solo en los hombros de las mujeres. Por un lado, la corresponsabilidad de los hombres, políticas laborales amigables con la familia, horarios laborales reducidos y políticas de transporte más amenas para reducir los tiempos de traslado.

Es necesario que estos elementos dialoguen entre sí para que luego digamos: ‘ahora vamos a hacernos cargo como sociedad del cuidado de los niños, de las personas adultas o las personas enfermas, dejando atrás la creencia que este tipo de labores son solo responsabilidad del género femenino’.