[Entrevista] Pamela Villegas: “Jugar en el trabajo puede potenciar liderazgos, la relación en equipo, comunicación y productividad”

¿Quién no ha escuchado a algún adulto decir “quisiera volver a ser niño”? Las pocas responsabilidades y las amplias horas de entretención de los más chicos de la casa, hacen que los mayores sientan el deseo de regresar a esos años de inocencia en que jugar era el objetivo principal de cada día, en que solo se pensaba en salir a la calle a divertirse con los amigos, hacer uso de un juguete o mirar dibujos animados en televisión. Pero, aunque no lo crea, los adultos también pueden desenterrar a ese pequeño que llevan dentro.

Si bien es cierto, distintos factores hacen que sea complejo volver a jugar a las escondidas o a las pilladas, existe una amplia gama de opciones para que la adultez no sea solo una etapa de trabajo, seriedad y responsabilidad. Gran parte de la población busca la liberación de endorfina y dopamina a través del ejercicio, pero pocos saben que jugar también provoca la secreción hormonal que tiene grandes beneficios en nuestros organismos.

Para conocer más detalles sobre la importancia de tener actividades recreativas en diversos segmentos del día, sus efectos en el cerebro y, por ende, en nuestro estado anímico – teniendo en cuenta que, a partir de la adolescencia, hay entre 6 y 7 mil horas de déficit de juego -,  la académica de la Escuela de Fonoaudiología, Pamela Villegas, explica detalles relacionados a su investigación “El juego como actividad terapéutica en fonoaudiología”.

¿Por qué es importante el juego?

A partir de los estudios actuales de neurociencia, se ha ido desarrollando el tema de la motivación y emoción ligadas al aprendizaje, donde hay una relación directa entre las experiencias de juego frente a las características psicológicas y la conducta de cada individuo a lo largo de la vida. Entonces, las horas dedicadas al juego o las actividades lúdicas en la niñez, están asociadas a la creatividad en el trabajo, la proactividad, capacidad de resolución de problemas, empatía y emociones.

Ya que esas características se definen en la infancia, ¿sigue siendo trascendente jugar en etapa adulta?

Absolutamente. En la adultez, si te das una instancia de distención dentro del área laboral, hay una explosión de dopamina y bajan los niveles de cortisol – hormona relacionada al estrés -. Por lo tanto, al tener un momento de actividad lúdica durante las horas de trabajo, la persona queda con una sensación similar a la de hacer deporte o que hubiese comido algo rico, o sea, una sensación positiva y de mayor disposición.

Entonces, ¿por qué se tiende a pensar que el acto de jugar está destinado solo para los niños?

Más que nada es un tema social, el hecho de que sea mal visto que los adultos se puedan divertir haciendo actividades distintas a las deportivas, porque éstas últimas se estandarizaron como las adecuadas para los adultos. Entonces, como el juego está asociado a los niños, la sociedad estigmatiza al individuo y lo cataloga de inmaduro, y que se toma las cosas con poca seriedad, premiando a quienes funcionan con el sistema tradicional.

Es por ello que, si tuviésemos las herramientas y fuésemos descubriendo la importancia de desenvolverse en un contexto más lúdico, las diferencias son notorias: se genera otro tipo de aprendizaje.

Teniendo en cuenta que, como mínimo, en Chile se trabajan 8 horas diarias. Con ese factor, ¿es posible compatibilizar el trabajo y labores diarias con el juego?

Si lo vemos como cosas separadas es imposible porque el ritmo de vida que tenemos es incompatible con todo. Por esa razón, el cambio que hay que hacer es que el juego se incorpore a la jornada laboral. No digo que tengamos que estar todo el día jugando, pero se pueden hacer dinámicas o espacios de dispersión en algún momento y, así, aumentaríamos la capacidad de rendimiento por un descanso cerebral, afianzaríamos lazos entre los colegas o compañeros de trabajo y evitaríamos los cuadros de estrés. En pocas palabras, jugar en el trabajo puede potenciar liderazgos, trabajo en equipo, comunicación y productividad.

¿Cuál es el tiempo ideal y el tipo de juego que recomendaría para un adulto?

Pienso que todos los días uno debiese dedicar una instancia lúdica y, si se pudiese establecer algo más formal, creo que en todas las clases y puestos laborales hay que iniciar con actividad lúdica enfocada en la clase, en el desarrollo de ciertas habilidades; hacer juegos que involucren el movimiento corporal ante el sedentarismo al que estamos sometidos diariamente; realizar actividades de interés en común con los amigos; y jugar con la familia es siempre una buena instancia de distención y comunicación.