La dieta, principal responsable de la obesidad en Chile

Lapidarias son las últimas cifras de obesidad en Chile publicadas por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), donde un 34% de los adultos tiene sobrepeso y un 9,4% de los niños tiene algún grado de obesidad. Esto muestra una dura realidad en nuestro país: el ciudadano promedio no se alimenta correctamente.

Al realizar un análisis de este fenómeno se deben encontrar las causas de este escenario. Para la directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad Bernardo O’Higgins, Florángel Mendieta, la principal razón de la obesidad en nuestro país se produce por la dieta que lleva la población.

La alimentación del chileno, principalmente, es una alimentación pobre en fibra, basada en grasas saturadas y carbohidratos refinados como el pan y las pastas, todo realzado por el sedentarismo que es la receta perfecta para este problema que enfrentamos como país”, comentó la experta.

A pesar de lo que estas cifras pueden reflejar, nuestros compatriotas tienen conciencia de la alimentación sana, como refleja un estudio realizado por ADIMARK, donde nueve de cada diez chilenos asegura que intenta alimentarse saludablemente. En ese sentido, la experta señala que “si bien la población sabe cómo comer sano, generalmente no lo hacen. Esto se debe al acelerado nivel de vida, donde se prefieren alimentos que sacien el hambre y que se adecuen a los tiempos reducidos que manejamos”.

¿Cómo combatir la Obesidad?

Si bien el proceso de adoptar un sistema de vida saludable es complejo, para Mendieta no es tan difícil.

Hay que botar el mito que llevar una alimentación saludable es una tarea titánica, porque es caro y se necesita compromiso, donde la gente se impone barreras…Se debe generar un hábito, donde la alimentación balanceada y la actividad física sea cotidiana. Con los niños es lo mismo, ya que ellos comen lo que los padres les dan y si éstos tienen un hábito de alimentación saludable, los pequeños crecerán comiendo de manera saludable”, declaró.

Para disminuir nuestros índices de obesidad es necesario focalizar los esfuerzos en el mejoramiento de la dieta diaria, tratando de reducir el consumo de ciertos productos y aumentando la ingesta de fibra, cereales, frutas y verduras. En ese sentido, existen cuatro pilares que se deben combatir: el alto consumo de pan, la poca variedad de nuestra dieta y la cantidad de comidas.

Chile es uno de los mayores consumidores de pan en el mundo, con un estimado de 90 kilos anuales per cápita y suele ser el primer producto que perjudica las dietas de la población de nuestro país. Para la experta de la UBO, el pan no es un mal alimento, siempre y cuando se respeten las porciones recomendadas.

No se trata de demonizar el pan. La clave está en elegir un tipo de masa que tenga un bajo contenido graso y respetar las porciones recomendadas. También, es importante tratar de reemplazar estos alimentos con frutas, verduras, variedades integrales, con el fin de entregar una mayor gama de nutrientes, que el pan no posee”.

Otro tema importante es la variedad en la alimentación, porque teniendo en cuenta que en Chile hay una diversidad climática y una larga costa, llama la atención la escaza gama de alimentos que consumimos diariamente. En el caso de las proteínas, donde nos destacamos por ser un país parrillero, la Directora señala que “es necesario consumir más pescados y carnes magras para ir variando constantemente en la dietaAlimentos con poca materia grasa como el pescado, el pollo sin piel y el pavo, pueden ayudarnos a bajar las grasas que consumimos”.

Una preocupación recurrente es la cantidad de comidas que una persona debe ingerir al día, según la nutricionista lo normal es consumir alimentos cuatro veces al día: el desayuno, almuerzo, “once” y cena. Pero realiza una acotación:

“Al planificar nuestras comidas debemos tener en cuenta que nuestro metabolismo funciona con el ciclo circadianoes decir, que en la mañana se necesitan más alimentos y va disminuyendo a medida que avanza el día. Por lo que se recomienda desayunar y almorzar de manera contundente, y comer liviano en la “once” y la cena. Si se come mucho al final del día, cuando el metabolismo se hace más lento, se absorbe mayor cantidad de grasa”.