Siesta en el trabajo: un beneficio poco explotado en Chile

Un sondeo, realizado por la Fundación Nacional del Sueño de Estados Unidos a 1.000 trabajadores, determinó que el 34% de los empleados puede dormir siesta en su hogar, mientras que el 16% lo hace en su trabajo.

Debido a las amplias jornadas laborales establecidas en Chile, expertos han planteado que dormir una siesta puede ayudar a superar los incontenibles deseos de bostezar cuando se termina de comer el almuerzo, luego de una mañana de intensas actividades; tema conversado popularmente entre colegas o amigos en los diversos sectores laborales del país.

Conocidos y comprobados los beneficios de dormir ocho horas cada noche, países como Japón y Estados Unidos han ofrecido a sus trabajadores espacios destinados para descansar entre 15 a 45 minutos, con la intención de evitar somnolencia y refrescar sus ideas para las horas restantes del día.

En el ámbito académico y en el trabajo intelectual es muy importante realizar esta acción, debido a que durante el sueño siempre vas a fijar los recuerdos que estás atendiendo durante el día, lo que sirve para que las personas puedan rendir mejor en el trabajo”, detalla Pedro Díaz, académico de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O’Higgins.

Sin embargo, el docente expresa que las condiciones laborales y sociales de nuestro país son muy distintas a las que enfrentan los trabajadores de las naciones que han implementado este sistema, porque “en Chile, las personas están altamente estresadas ante tanto estímulo desagradable. Por lo que momentos de relajación como una siesta, yoga o pilates son beneficiosos para bajar las revoluciones”.

No obstante, los expertos advierten que dormir unos minutos después del almuerzo no compensa el tiempo de descanso nocturno perdido. En este contexto, el Psicólogo de la UBO destaca que este sistema beneficiaría la productividad y mejoraría las relaciones sociales entre los equipos de trabajo de las organizaciones en nuestro país.

“Tratándose de trabajo intelectual y procesamiento de ideas complejas, hay evidencia que es en el sueño donde se produce la fijación, procesamiento y asimilación de lo aprendido durante el día. También, se estima que esto mejora el clima laboral y las relaciones interpersonales, pues baja el nivel de ansiedad, proporciona un estado de tranquilidad y la gente está más dispuesta a afrontar las adversidades de la cotidianidad positivamente”, explica el especialista.

Asimismo, agrega que “cuando tomamos una siesta somos más productivos, ya que se dice que las personas trabajan poco porque sacan la vuelta, pero están todo el día en el trabajo, se demoran transportándose y llegan muy tarde a casa, por lo que las relaciones sociales se realizan prácticamente en el trabajo. Entonces, si disminuyéramos la carga laboral, tendríamos más tiempo para viajar y compartir con nuestras familias o amigos”.

Recomendaciones a partir de la experiencia personal

Pedro Díaz comenta que, antiguamente, podía salir de su lugar de trabajo para almorzar en casa y aprovechaba de dormir una siesta que calificaba como ‘reponedora’, considerándola bastante provechosa, ya que “uno se siente más iluminado, con la mente despejada; se perciben más las emociones, se está más activo y se obtiene mayor rapidez mental”.

Por eso, no lo veo viable, sino necesario. El punto radica en la posibilidad de implementar la siesta, teniendo en consideración la cultura chilena, donde se cree que dormir 30 minutos en el trabajo generará importantes pérdidas económicas”, señaló.

En otros países, los espacios de descanso son cubículos especiales con una cama cómoda, música ambiental y aromas que estimulan el buen descanso y mejoran la productividad.