El VIH en Chile: desmitificando una enfermedad mortal

Chile ha entrado en estado de alerta, porque las cifras sobre VIH en el país se han elevado peligrosamente. En 2017 se detectaron 5.816 casos de VIH – SIDA, superando en un 96% a los casos reportados en el año 2010, afectando principalmente al grupo etario entre los 15 y 25 años de edad.

La situación ha encendido las alarmas del Gobierno y del mundo médico en general, debido a que demuestra que el contagio se encuentra fuera de control, llegando incluso a surgir la información de que existen alrededor de 40.000 portadores del virus que actualmente no saben que lo tienen.

Pero a pesar de lo rápido de su contagio y de estas demoledoras estadísticas, la población todavía no tiene el conocimiento necesario sobre esta enfermedad. Es por esto que conversamos con la académica de la Escuela de Enfermería de la Universidad Bernardo O´Higgins, Paulina Cárdenas, quien nos ayudó a desmitificar el VIH y conocerlo a cabalidad.

¿Es VIH o SIDA?

Cuando hablamos de esta enfermedad, la gente suele ocupar estas dos denominaciones como si fueran sinónimos, pero la verdad es que si bien están relacionadas no significan lo mismo. El VIH es el Virus de Inmunodeficiencia Humana y, tal como su nombre lo dice, es el virus que causa la infección.

Por otro lado, el SIDA es el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, la etapa cuando el virus se ha multiplicado y atacado el Sistema Inmunológico, por lo que los síntomas ya son visibles.

Cárdenas comenta que “una persona con VIH puede pasar años sin tener síntomas de la enfermedad, mientras que una persona con SIDA contrajo el virus y este se multiplicó, transformándolo en inmuno incompetente”.

¿Cómo me puedo contagiar?

Siempre ha existido una nebulosa sobre este tema, si bien se conoce que el VIH se transmite a través de las relaciones sexuales, no existe claridad sobre las formas reales de contagio. Esta confusión ha llevado a una gran cantidad de mitos y a la discriminación de los infectados con esta enfermedad.

La académica señala que “esta enfermedad se transmite a través de fluidos corporales de alto riesgo como la sangre, el líquido seminal y el líquido vaginal, por eso tiene como principal fuente de contagio el contacto sexual. Pero también puede traspasarse a través del instrumental quirúrgico o lesiones corto punzantes en una unidad médica, transfusiones sanguíneas y el traspaso madre e hijo en la etapa embrional, si es que la madre es portadora del virus”.

¿Cómo puedo saber si soy portador del virus?

Lo primero que se debe tener en cuenta cuando se busca responder esta pregunta, es que el virus tiene un “periodo de ventana”, que es cantidad de tiempo que tiene el virus (horas, días o semanas) hasta su proliferación y desarrollo, por lo que es de suma importancia realizar pruebas periódicamente.

La mayoría de las pruebas que se encuentran disponibles, detectan los antígenos que genera el cuerpo para combatir con el virus, las que pueden realizarse tanto en hospitales, como de manera particular. Si el resultado es positivo, se debe tomar contacto con cualquier asistencia médica, para que realicen pruebas de seguimiento en laboratorio.

En Chile, existe un protocolo con respecto a las pruebas de detección del VIH, donde hay un consentimiento informado, una asesoría técnica, siguiendo las directrices del Ministerio de Salud. De ser positivo, el resultado debe ser corroborado por el Instituto de Salud Pública, lo que demora bastante tiempo. Pero también hay tests particulares, que no están tan generalizados, que demoran menos tiempo”, advierte la profesional.

Es recomendable realizar una prueba al año, dependiendo del estilo de vida que se lleve, con el fin de mantener la tranquilidad y contener el contagio por desconocimiento.

¿Cómo me puedo proteger del contagio del VIH?

Si son personas sexualmente activas, lo primordial es utilizar el preservativo. Ya sea el masculino o femenino, se debe utilizar condón para estar seguro. También, se debe tratar de tener pareja estable, porque la fidelidad tiene un valor agregado debido a que aminoran sustancialmente las posibilidades de contraer el virus”, comparte Cárdenas.

Las medidas de prevención nombradas anteriormente son las más conocidas, sin embargo, existen otras protecciones más específicas como la PPE y la PrPE.

La PPE o Profilaxis Post Exposición, es un tratamiento médico que debe realizarse hasta 72 horas después de estar en contacto con el virus que tiene una duración de 28 días, donde se deben tomar medicamentos muy fuertes para tratar de controlar la infección del virus. Si este tratamiento se aplica correctamente puede ser muy eficaz, aunque no se puede asegurar un 100% de efectividad.

Por otra parte, la PrPE o Profilaxis Pre Exposición, tiene que ver con las personas que están en contacto regularmente con el virus, corriendo un peligro constante. Estos individuos ingieren medicamentos diarios para disminuir el riesgo de contagio del VIH.

Mejorando como país

Teniendo en cuenta las desalentadoras cifras del avance del VIH en Chile, la académica define tres frentes donde se debe trabajar para frenar esta epidemia: las políticas públicas, la educación y el autocuidado.

En cuanto al rol gubernamental, Cárdenas asegura que siempre ha existido la intención de generar legislaciones y reglamentos sanitarios que ayuden a la prevención del contagio, pero “existe un divorcio entre las políticas y la realidad, porque las políticas públicas aportan desde la visión del experto, pero no siempre van a la par con los cambios sociales y culturales que ocurren en el país. Entonces, las políticas que se han generado han fallado porque no dan cuenta de realidad social”.

Otro punto importante en la batalla contra el VIH tiene que ver con la educación de las nuevas generaciones, porque “necesitamos tener más información disponible para los jóvenes. Debemos entregar datos y recomendaciones claras, sin dobles matices, para que las nuevas generaciones tengan a su disposición todo el conocimiento sobre el tema”, señaló la enfermera.

Por último, la académica destacó la importancia del autocuidado, señalando que “uno es responsable de su propia salud y no se puede culpar a los demás por nuestro auto cuidado. Por lo tanto, si yo soy una persona sexualmente activa y tengo dudas, debo priorizar mi cuerpo, utilizando preservativo o algún otro método de protección. En esa misma tónica, se debe perder el miedo y la vergüenza cuando se necesita información, se debe ir a las instancias correspondientes y pedir información, porque de eso puede depender el contagio del VIH”, finalizó.