Baja de tasa monetaria y el descontrol: generación de deuda latente

Cuando se produce una baja de tasa de interés, como medida de política monetaria realizada por el Banco Central, generalmente genera una cierta alegría en el común de las personas, quienes ven que el efecto inmediato será que podrán pedir créditos con bajas cuotas y usar sus tarjetas de crédito pagando menos intereses.

La reciente noticia de la baja de interés a un histórico 2%, tasa que no se veía desde el año 2010, es una medida que busca generar un desincentivo al ahorro y para que el común de las personas vea la oportunidad de endeudarse pagando menos. Una tentación difícil de evitar.

Esta baja tasa permitirá viajar, adquirir bienes de uso y consumo e incluso para el mas aventajado, poder renegociar deudas, lo que se traducirá en aumentar el endeudamiento familiar y a mayor plazo, por tanto, no todo tiene tan buen sabor.

En promedio, el chileno medio está bastante endeudado según lo indica el mismo Banco Central en un informe del año 2018, que expone que el 73,3% del ingreso disponible corresponde a deudas (3,2% más que el año 2017). Esto indica que el restante 26,7% está disponible para consumir y ahorrar, y considerando que según el Instituto Nacional de Estadísticas “INE” el ingreso promedio mensual del chileno en el año 2018 fue de $573.964, la disponibilidad real para gastar es de aproximadamente $ 153.250.

Si bien la medida adoptada para acelerar la actividad comercial se estima como económicamente correcta en su efecto de reactivar el alicaído comercio chileno, donde la Cámara Nacional de Comercio “CNC” registró que la venta minorista lleva varios meses a la baja y se aprecia también que las grandes tiendas registran los peores ingresos en los últimos 5 años, es una medida del momento y no para el largo plazo.

Lo anterior, ya que se debe considerar que el endeudamiento promedio del chileno de hoy “es histórico” y por tanto, se generará un aumento mayor en el endeudamiento, si es que existe un descontrol en el consumo ante el ofertón de préstamos, gangas y el “solo por hoy” que acostumbramos a escuchar.

La verdad es que es preocupante lo que puede ocurrir ante esta inusual mezcla de gran endeudamiento, bajas tasas y grandes ofertas, debemos ser cautos, si existe disponibilidad -gastar- y si no, evitemos actos impulsivos que nos darán una satisfacción temporal hasta que nos enfrentemos a la triste realidad. Controlemos nuestro buen vivir y tratemos de poner un freno al gasto innecesario, considerando siempre nuestros reales ingresos. Su familia se lo agradecerá.

 

Marcelo Ortiz Breitler
Director de la Escuela de Ingeniería Comercial
Universidad Bernardo O’Higgins