La paradoja de Transantiago: el tercer milenio del transporte

Cerca de 8 millones de personas utilizan el transporte público de Santiago a diario, ya sea a través de los buses o trenes de la empresa Transantiago. Las estadísticas entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas de Chile (INE) son claras, teniendo además en cuenta, desde la puesta en marcha de estos servicios más de 15 alzas en sus tarifas, lo que hoy nos mantiene rondando un valor de 800 pesos chilenos.

Las últimas dos alzas registradas en el precio del transporte público fueron en enero y octubre del año 2018, aumentando 20 pesos en casa ocasión, lo que implicó un total de $760 finalmente. En diciembre del año pasado, se reunió el equipo de expertos encargados de analizar las tarifas del transporte, quienes resolvieron que se podría requerir un aumento estimado entre enero y febrero del presente año.

Quizás si uno piensa en $20 como cifra, no suena a un valor muy grotesco, pero si lo llevamos al porcentaje que implica el trasladarse mensualmente al sueldo mínimo y promedio del chileno que van desde los 288 mil pesos a los 500 mil, es una cifra importante.

Así lo explicó el Ingeniero Comercial y director de la Escuela de Ingeniería Comercial de la Universidad Bernardo O’Higgins, Marcelo Ortiz, quien se refirió a las posibles implicancias de un alza en los valores del transporte público de nuestro país.

“Si multiplicamos el valor del pasaje en hora pick ($760) por 22 días, que es lo que se utiliza en un mes aproximadamente, estamos hablando de un estimado de 33 mil 440 pesos, que para una persona que gana el sueldo mínimo equivale a un 16% destinado al ítem locomoción, lo que es bastante alto.”

El Director explicó, además porque se produce esta tendencia al alza de los valores mencionando varios factores definitorios, como por ejemplo el porcentaje de evasores que existen al momento de pagar por los servicios de transporte, burlando la seguridad y saltándose el conducto regular para abordar los trenes y buses, que alcanza un 28%, lo que nos sitúa como uno de los países con más evasión en el mundo.

“Lamentablemente, influye directamente al polinomio del transporte público, ya que debido a esto se deben hacer reajustes en los precios, afectando a la gente que, si paga su pasaje, que tienen la obligación de hacerlo por lo demás, y que también representa un importante porcentaje de su sueldo” manifestó Marcelo Ortíz, agregando que el problema principal “está en que, si bien el incremento de los valores no es tan alto, el promedio de ingresos mensual de los chilenos es bajo  además, del aumento del desempleo lo que influye si o si en el número de desertores del pago en el transporte público”.

Para contra restar esta problemática y sus efectos el Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones (MTT), implementó la Ley 21.083, la cual consiste en sancionar a los evasores del pago de transporte público de la Región Metropolitana, por medio de multas más altas y la suspensión de beneficios como la Tarjeta Nacional Estudiantil (TNE), la renovación del permiso de circulación, la obtención de licencias de conducir o cualquier otro documento que deba ser visado por el MTT.

Otra de las medidas implementadas por el Gobierno, tiene que ver con nuevas líneas de metro como la 7,8 y 9 y la prolongación de las líneas 4,5 y 6. Además, durante el primer trimestre de este año, se renovarán las flotas de buses, por nuevos modelos eléctricos y diésel Euro VI, que contarán entre otras cosas con un sistema de pago sin barreras.

Estas medidas son parte del nuevo plan del Gobierno llamado “Transporte Tercer Milenio” que consiste principalmente en mejorar la calidad del servicio de transporte público de nuestro país, reducir los tiempos de viajes y bajar las emisiones contaminantes, a través de la implementación de nuevas infraestructuras y medios de transporte más modernos y amigables tanto con el usuario como con el medio ambiente.

Podríamos decir que se están tomando las medidas para apalear las alzas en los precios y tener un sistema de transporte más seguro, sin embargo, las matemáticas no mienten, y los ingresos de los chilenos aún se encuentran en desventaja con respecto a las tarifas, entonces, es válido preguntarnos ¿estaremos preparados como sociedad para el tercer milenio?