Política social en tiempos de transformación digital

Categoría: Opinión

Vivimos en un contexto social marcado por transformaciones tecnológicas que, de alguna u otra manera, emergen de manera acelerada y que, desde una perspectiva crítica, van creando nuevas desigualdades y, por ende, nuevos desafíos que atender. Es por esto que es fundamental preguntarnos: ¿Podemos seguir comprendiendo la política social sin integrar los cambios profundos que se están dando en nuestra sociedad? Conceptos como trabajo, exclusión y tecnología se están viendo afectados por estas transformaciones y evoluciones; unas son consecuencias de las otras y es por esta razón que ya no es efectivo analizar estos por separados, debemos observarlos como un entramado que define el bienestar, las oportunidades y la vida cotidiana de las personas. Al ignorar estas interrelaciones, los profesionales de las ciencias humanas no solo limitan su comprensión de la realidad, sino que también disminuyen la capacidad de ofrecer aportaciones pertinentes y éticas.

Desde un análisis integral, las políticas sociales se han mantenido estáticas en el sentido de evitar las consecuencias negativas hacia las personas al momento de las transformaciones tecnológicas de la sociedad. De esta manera, el rol de la política social, que se entiende como principal promotor de la mediación entre el Estado y la ciudadanía, se está viendo afectado y difuminado por cómo se abordan las desigualdades por la evolución y cómo se enfrentan los desafíos actuales.

De esta manera, se da hincapié a un concepto el cual se ejerce de manera diferente por los contextos: este es la exclusión, que se complementa con la tecnología al momento de enfrentar estos conceptos de forma poco efectiva, y nos lleva a preguntarnos: ¿cómo aseguramos que nuestras políticas realmente integren y no reproduzcan desigualdades? ¿Estamos generando políticas que respondan a esta complejidad o seguimos pensando la exclusión solo como carencia material? Al momento de dejar atrás significados poco actualizados que no responden a la exclusión en la actualidad, se puede ya analizar y accionar en políticas sociales que sean coherentes con las necesidades que se observan mediante la evolución tecnológica, y de esta manera se evita que la exclusión afecte ámbitos fundamentales de las personas, como es el trabajo, por ejemplo, el cual es un eje organizador de la vida social y donde varios autores posicionan a este como pilar de identidad, subsistencia y relación social en los individuos. Sin embargo, la precarización, la automatización y las nuevas formas de trabajo exigen revisar competencias actualizadas y esto deja a una gran cantidad de personas marginadas debido a brechas creadas por la transformación digital, dando amplio camino a la exclusión.

Frente a este escenario, la actualización de las políticas sociales no es opcional: es urgente. Se requiere un enfoque que integre las transformaciones tecnológicas, las nuevas configuraciones del trabajo y las múltiples dimensiones de la exclusión. No basta con sostener programas tradicionales; es necesario pensarlos desde la realidad contemporánea, con participación ciudadana, análisis crítico y una formación profesional que abrace la innovación sin perder el sentido ético.

La pregunta final es inevitable: ¿queremos políticas sociales que respondan al país del pasado o al país que ya está emergiendo frente a nuestros ojos? Integrar estos temas no solo enriquecerá el ejercicio profesional, sino que permitirá construir acciones más justas, pertinentes y humanas. Y quizás, en ese proceso, podamos empezar a cerrar las brechas que hoy parecen inevitables, pero que dependen de nuestra capacidad de comprender y actuar sobre una sociedad en transformación permanente.

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