Columna Día del Libro: Lo esencial no puede ser invisible

Categoría: Opinión

Cada 23 de abril, nos detenemos, aunque sea un momento, para recordar el valor profundo de los libros y la lectura, esto por la Conmemoración del Día Internacional del Libro.  Y no se trata solo de una efeméride cultural, sino de una invitación a reconectar con aquello que nos constituye como sociedad: la palabra, la imaginación y el pensamiento crítico.

En la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO) quisimos conmemorar este Día Internacional del Libro y la Lectura de una forma especial, poniendo en escena en el Teatro UBO, una adaptación teatral que ha atravesado generaciones: El Principito. Esta elección no es casual porque este 2026 el Libro del mismo nombre, cumple 80 años desde su publicación original en abril de 1943, la que fue traducida en 650 lenguas. En tiempos marcados por la inmediatez, volver a un relato que nos habla de la esencia, de lo invisible a los ojos y de la importancia de los vínculos, es también un acto de resistencia cultural.

La lectura, en este contexto, adquiere una relevancia aún mayor. Leer no es únicamente decodificar palabras; es abrir espacios de reflexión, es aprender a mirar el mundo desde otras perspectivas y es, también, una forma de encuentro. En cada libro hay una conversación posible, una pregunta que se instala, una emoción que se comparte, y eso fue lo que se vivió el lunes pasado ocasión en la que participaron más de 300 estudiantes de distintos establecimientos educacionales de la región Metropolitana y de pedagogía de nuestra Universidad.

Y es que, como Dirección de Extensión Cultural y Universitaria, entendemos que nuestro rol no es solo promover actividades, sino también aportar activamente a la transformación del territorio y a la formación de mejores personas. Creemos en una cultura que incide, que conecta y que genera impacto real en la vida de las comunidades.

En ese espíritu también, nace el Café Literario UBO, ubicado en calle Fábrica 1880, un proyecto comunitario que busca acercar los libros a las personas de manera simple y significativa. El Café Literario no es solo un lugar físico. Es un punto de encuentro donde cualquiera puede detenerse a leer, intercambiar un libro o llevar una historia a casa. Es, en esencia, una invitación abierta a construir comunidad a través de la lectura, a compartir saberes y a redescubrir el placer de perderse entre páginas.

En un mundo que avanza rápidamente, estos espacios se vuelven indispensables. Nos recuerdan que la cultura no es un privilegio, sino un derecho; que los libros no son objetos lejanos, sino compañeros cotidianos; y que la lectura sigue siendo una de las herramientas más poderosas para formar ciudadanos críticos, sensibles y comprometidos.

Hoy, más que nunca, la invitación es clara: hagamos de la lectura un hábito, pero también un acto colectivo. Porque en cada libro que se abre, se abre también una posibilidad de encuentro, de diálogo y de transformación.

Y quizás, como nos enseñó ese pequeño viajero de otro planeta, lo esencial, también en la lectura, sigue siendo invisible a los ojos, pero profundamente necesario para comprender el mundo que habitamos.

Compartir

Traducir