[Entrevista] Karen Pozo: “La implementación del braille en los billetes no es una alternativa efectiva”

Por su color, personaje histórico o la cifra impresa en el papel moneda, gran parte de la población puede identificar un billete para comprar bienes o servicios en el mercado, pero las personas con discapacidad visual tienen que buscar diferentes estrategias para saber que están pagando el monto correcto o recibiendo el vuelto que les corresponde.

En 2014, el Gobierno de Chile implementó el “Identificador de Billetes”, tarjeta que permite medir el papel moneda de distinto valor y reconocerlo por la escritura braille. Sin embargo, Australia, Colombia y Honduras concretaron un importante cambio inclusivo al poner en circulación billetes impresos con características propias del sistema braille.

Para analizar si esta iniciativa se podría implementar en nuestro país, la académica de la Escuela de Educación Diferencial de la Universidad Bernardo O’Higgins, Karen Pozo, consideró diferentes perspectivas del proyecto de ley presentado por la bancada por la discapacidad de la Cámara de Diputados para replicar el sistema en nuestro país.

¿Es posible implementar este sistema en Chile?

La implementación del braille en los billetes es una alternativa que, al principio, puede funcionar, pero con su uso el relieve va desapareciendo, por tanto, no es una alternativa efectiva. La manera más práctica es diferenciar el tamaño de los billetes, tal como ocurre hasta ahora con los billetes de circulación nacional, es con los identificadores que ayudan a su clasificación. De todas formas, en los documentos personales sería relevante contar con un material que evite el desgaste del sistema braille para que se mantenga de manera permanente.

Entonces, ¿no sería un beneficio para las personas ciegas?

Como explicaba anteriormente, el sistema de identificación en los billetes con relieve se desgasta y no es un beneficio al largo plazo. Quizás, se debería hacer un estudio para utilizar otro tipo de material para imprimir el papel moneda, garantizando que el sistema braille va a seguir intacto en todo el periodo de circulación.

Con esta iniciativa legal, ¿las autoridades están cumpliendo con los desafíos inclusivos para la discapacidad visual?

No necesariamente, debido a que su utilidad sería muy corta en el tiempo. Creo que es más importante hacer una consulta a este grupo de personas, conocer sus necesidades y, a partir de eso, impulsar políticas públicas que resuelvan problemas que se presentan a diario.

¿Existen políticas inclusivas que falta por desarrollar en nuestro país?

La inclusión es un proceso, por lo cual siempre vamos a tener la necesidad de estar atentos y observando aspectos a mejorar para aportar en la diversidad de individuos que conforman nuestra sociedad. Pero, cabe mencionar algunas necesidades de las personas con discapacidad visual:

– Cautelar una altura mínima para los objetos colgantes y la vegetación, con el fin de evitar que se golpeen al desplazarse.

– Fiscalizar que la vegetación no sobrepase la línea de edificación y disminuya el espacio de la vereda.

– Implementar sistemas sonoros en ascensores, indicar el saldo en los torniquetes del metro o en los cajeros automáticos.

– Implementar baldosas táctiles en todos los cruces de calles.

– Eliminar obstáculos en diagonal, como los tensores de luz.

– Generar un sistema efectivo de mantención de veredas, ya que muchas de ellas presentan desniveles importantes.

– Aumentar la información en Braille, por ejemplo, en paraderos del transantiago, folletos de supermercados, centros comerciales, etc.

– Diseñar plazas y espacios comunes con los principios de accesibilidad universal.