Estudiantes de Educación Diferencial UBO destacaron en END 2025

Categoría: Entrevistas

La Evaluación Nacional Diagnóstica (END) 2025 dejó a la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO) en una posición de orgullo. La carrera de Pedagogía en Educación Diferencial se posicionó entre las mejores del país, con un grupo de estudiantes de quinto año que obtuvo puntajes muy por sobre la media nacional.

Cuatro de ellas, Catalina Zambra, Paola Silva, Belén Mazuela y Fernanda Olea, comparten qué hay detrás de este resultado. Años de formación, prácticas desde primer año y una convicción clara sobre el rol que quieren cumplir en la educación.

“Fuimos a dar la prueba preparadas, entendiendo lo que sabíamos”. Catalina Zambra Tejeda cursa quinto año de la carrera y además es delegada de su generación. Desde ese doble rol, habla de un logro que, según ella, fue construido colectivamente.

¿Cómo fue el proceso de preparación para la END?

Fue un proceso completo. La carrera durante años nos ha preparado para lograr buenos resultados. Siempre trabajamos desde una mirada pedagógica, pero también muy social de la educación.

Siento que puedo hablar por el curso al decir que fuimos a dar la prueba preparadas, entendiendo lo que sabíamos. Eso es lo más importante. Teníamos claridad sobre nuestros conocimientos y eso se reflejó en los resultados. Todas logramos estar por sobre nuestras metas.

¿Qué crees que marcó la diferencia en tu formación?

Las prácticas. Tenemos prácticas desde primer año, entonces al momento de dar la END muchas cosas ya las habíamos vivido. No es solo teoría, uno aprende haciendo.

En primer lugar nunca imaginé que estaríamos sobre la media nacional ni que la mayoría tendría puntajes tan altos. Fue un proceso que construimos paso a paso.

¿Qué le dirías a quienes están comenzando la carrera?

Que aprovechen cada oportunidad. Cada instancia suma. Lo importante es participar, aprender de todo y construir la formación que quieren tener como profesionales.

“Obtener el primer lugar fue la confirmación de todo el proceso formativo”. Paola Silva obtuvo el primer lugar de la Universidad en la END 2025. Además, lleva tres años como ayudante de investigación en robótica, una de las áreas más distintivas de la carrera, experiencia que hoy proyecta directamente en su desarrollo profesional.

¿Qué crees que fue lo más relevante para lograr estos puntajes?

Más que un momento puntual, fue la confirmación de todo el proceso formativo. Durante la prueba había preguntas que reconocía no solo porque las había visto antes, sino porque realmente las comprendía.

Al recibir los resultados, creo que lo más significativo fue entender, como curso, que todo ese recorrido tenía sentido. Pasamos de sentir inseguridad a darnos cuenta de que estamos preparadas para enfrentar el campo laboral.

¿Cómo llegaste al área de robótica y qué impacto ha tenido en tu desarrollo?

Cuando ingresé a la carrera no sabía que la robótica estaba incluida en la malla. Con el tiempo entendí que no es solo una herramienta, sino una forma distinta de abordar el aprendizaje en estudiantes con necesidades educativas especiales.

Esta experiencia ha sido clave en mi desarrollo, porque me permitió adquirir habilidades que hoy son fundamentales. Gracias a eso, estoy próxima a ser habilitada en un colegio técnico profesional con electivo de electrónica y telecomunicaciones.

¿Por qué crees que la robótica es relevante en la educación actual?

Porque responde a cómo aprenden hoy los estudiantes. Es una estrategia didáctica que permite desarrollar habilidades como el pensamiento lógico, el trabajo colaborativo y la resolución de problemas.

Vivimos en un contexto donde la tecnología está presente en todo momento, y como docentes no podemos quedar al margen. Integrarla en el aula es parte de formar profesionales más preparados para los desafíos actuales.

“Ser un agente de cambio en la educación es el foco de esta carrera”. Belén Mazuela eligió Pedagogía Diferencial con una convicción clara. Contribuir a una educación más inclusiva y menos segregadora.

¿Qué sientes al ser una de las estudiantes con mayor puntaje en la END?

Me tomó por sorpresa, pero también es resultado de todo el proceso. Hay un equipo docente muy sólido que nos forma desde primer año, tanto en lo disciplinar como en lo pedagógico.

Eso se refleja en nuestras prácticas y en algo clave. Entendernos como agentes de cambio en la educación.

¿Cómo fue tu preparación personal?

Mantengo hábitos de estudio constantes. Reviso autores, leo papers, aunque sean veinte minutos al día. Pero lo más importante es aplicar la teoría en la práctica.

Ver cómo aprenden los estudiantes y cómo puedo mejorar como profesional es parte de un proceso de mejora continua.

La malla curricular cambió este año. ¿Cómo lo evalúas?

Los cambios son necesarios. Es una carrera dinámica que debe adaptarse a las demandas sociales y educacionales. Cada actualización fortalece la formación de quienes egresan.

“Hoy sé que soy la profesora, no la estudiante en práctica”. Fernanda Olea reconoce que el resultado la asombró, pero hoy entiende que responde a un proceso formativo sólido.

¿Esperabas estos resultados?

No, fue una sorpresa. Siempre fui de no generar grandes expectativas, pero al ver los resultados entendí que reflejan la formación que hemos recibido.

¿Cómo describirías a los docentes de la carrera?

Son un ejemplo. Se nota que aman lo que hacen y eso se transmite. Ese compromiso genera en nosotros el mismo nivel de vocación y respeto por la profesión.

¿Cómo ha evolucionado tu seguridad desde la primera práctica?

En la primera práctica solo observaba. No me sentía preparada para liderar un aula. Hoy es distinto. Llego con seguridad, sabiendo que debo cumplir el rol docente. Ser proactiva, estar atenta y saber reaccionar. Eso se construye con el tiempo, los conocimientos y la experiencia.

¿Cómo ves la evolución de la carrera?

Se ha ido actualizando constantemente. Cada cambio en la malla aporta al crecimiento profesional y eso se refleja en nuestra generación y en las que vienen.

 

Cuatro estudiantes, cuatro experiencias distintas y una misma convicción. Los resultados de la END no fueron un punto de llegada, sino la evidencia de un proceso formativo sostenido en el tiempo.

Desde el primer año, en las aulas, en las prácticas y en espacios de innovación como la robótica, estas futuras docentes fueron construyendo una forma de entender la educación desde lo pedagógico, pero también desde lo social.

Hoy, más que un resultado, lo que proyectan es una certeza compartida: están preparadas para ejercer, para enfrentar los desafíos del aula y, sobre todo, para aportar a una educación más inclusiva.

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