[Entrevista] Germán Alburquerque: “Una visita papal era como una ventana al mundo, en esta sociedad globalizada eso pierde mucho sentido”

Muchos son los enfoques desde los que se puede abordar la visita papal: relevancia social o espiritual, gasto del Estado, o beneficio económico para el país, lo cierto es que no ha dejado indiferente a ningún chileno.

Una mirada crítica ha tenido por parte de algunos el alto costo que realizaría el Estado en seguridad y logística durante la visita del Papa, monto que ascendería a los 7 mil millones de pesos. La Iglesia, por su parte, aportaría 4 mil millones para cubrir el gasto de las tres misas masivas que se realizarán en Santiago, Iquique y Temuco.

Sin embargo, esta no es la primera vez que un Sumo Pontífice pisa suelo chileno, en 1987 ya lo hizo el Papa Juan Pablo II. Algunas comparaciones con esa visita:

1987


2017


Campaña de la Iglesia para recolectar fondos:

Entre 1986 y 1987, la Comisión encargada de la organización del viaje apostólico, organizó la campaña que se llamó “Santo Padre yo lo invito” y cuya idea era que cada chileno aportara $100.


Campaña de la Iglesia para recolectar fondos:

La Comisión Nacional para la recolección de fondos está haciendo la campaña “Papa Francisco, yo lo invito”, sin determinar una cifra por cada persona.


6 días y visitó múltiples ciudades del país.

El resultado de la campaña – según publicó El Mercurio – en promedio cada chileno aportó $35 para financiar la visita.


Serán 3 días, visitará Santiago, Iquique y Temuco. Pensando que cada chileno hiciera un aporte, para lograr reunir los $4 mil millones, cada ciudadano debería aportar unos $230.


El total de ingresos que registró la Comisión en 1987 fue de $421.283.571, y el costo final fue de $413.849.289. Este último monto equivale a casi $3 mil millones actuales.


Se cree que el gasto total bordeará los 10 mil millones de pesos, de acuerdo a estimaciones del Gobierno.


Las críticas al aporte del Gobierno se centran en que desde la Constitución de 1925, y ratificado en la de 1980, se manifestó la separación de la Iglesia y el Estado:

Artículo 19: La Constitución asegura a todas las personas:

6º.- La libertad de conciencia, la manifestación de todas las creencias y el ejercicio libre de todos los cultos que no se opongan a la moral, a las buenas costumbres o al orden público. Las confesiones religiosas podrán erigir y conservar templos y sus dependencias bajo las condiciones de seguridad e higiene fijadas por las leyes y ordenanzas (…)

Pese a esta división, hasta 2011 las sesiones en el Congreso Nacional se iniciaban “en nombre de Dios”, aunque ya en 2012, se comenzaron a abrir las sesiones “en nombre de Dios y la Patria”, algo para algunos no corresponde a un Estado que se llama “laico”.

Para analizar esta situación, críticas, beneficios y diferencias con la primera visita de un Papa a Chile, conversamos con el Director del Centro de Estudios Políticos, Culturales y Sociales de América Latina (EPOCAL), Dr. Germán Alburquerque.

La sociedad chilena ha evolucionado, ¿cómo ve a esta “nueva sociedad” frente a una visita papal?

Social y culturalmente, hay una transformación que es decisiva, que es el hecho de que Chile es un país menos católico que antes e incluso, quienes se declaran católicos posiblemente tienen un compromiso menor con la Iglesia de lo que tenían en 1987 y también han crecido otras religiones, por lo que si en el 87 el Papa venía a un país católico, hoy llega a uno diverso en muchos sentidos.

¿Cuál es la diferencia entre el discurso del Papa Juan Pablo II y Francisco I?

El papa Francisco tiene un discurso bastante más socioeconómico que el de Juan Pablo II, este último tenía un perfil más político, el que quizá no lo explotó demasiado cuando vino a Chile, pero es evidente que Francisco ha dado un acento a lo socioeconómico, creo que lo que él puede expresar podría ir por atacar el consumismo, hablar en contra del individualismo neoliberal, del individualismo propio del capitalismo.

¿Qué tan hondo han calado las polémicas del Vaticano y la Iglesia en la sociedad chilena?

En los últimos años, la Iglesia católica chilena ha tenido muchos problemas por los casos de abuso y acoso sexual, por lo tanto es una Iglesia que está en una posición bastante desmedrada respecto a 30 años atrás y es notorio cómo su posición ha cambiado. En 1987 tenía una posición política que la hacía muy cercana a la gente, hoy no es así. Hay una imagen de desconexión con la gente y eso podría tener un sentido contrario con la visita de este Papa, él puede mostrar una cara nueva, que ha repudiado muchas acciones del pasado, algo que no hicieron ni el Papa Juan Pablo II ni Benedicto XVI. Francisco ha tomado una posición de mayor autoridad moral y eso podría ser que convoque a más chilenos.

Chile declara ser un Estado con separación de la Iglesia, pero ¿es de verdad un Estado laico?

Nuestra Constitución habla de separación Estado-Iglesia, pero todavía no somos un Estado completamente laico, todavía hay una presencia institucionalizada de la Iglesia, con rituales, como lo que pasó recién en septiembre con los Te Deum, tanto evangélico como ecuménico, donde se observa a un Gobierno que aún tiene una relación estrecha con las Iglesias, por lo tanto se pone en tela de juicio la idea de la separación. Creo que la visita del papa va a servir para sincerar esa relación.

¿Qué opinión tiene respecto a la inversión del Estado y las críticas que ha habido por lo mismo?

Creo que la visita también tiene que leerse en términos políticos, para cualquier Estado es importante la visita del Papa, sobre todo si es uno con una población católica mayoritaria, además es un estadista, como muchos otros, cuando viene un estadista a Chile siempre se gasta dinero, seguramente no con esta magnitud, pero no hay que entenderlo meramente desde el punto de vista del gasto, porque desde otro ángulo es una inversión en términos políticos, incluso turísticos, porque esta industria seguramente va a tener ingresos importantes. En política se puede ver en que tenemos problemas internacionales con nuestros vecinos, por lo tanto también tenemos que preocuparnos porque el papa tenga un discurso más o menos neutro en estas materias, porque la imagen de Francisco es potente y tiene un impacto en la opinión pública y creo que va a poner el acento en la solidaridad y entender las relaciones vecinales desde esta lógica, más que desde la del interés y de la oposición con nuestros países vecinos, creo que es su misión dejar una semilla en ese plano.

¿Cuál es el impacto social, real, que genera una visita como esta?

Creo y espero que el impacto se sienta en términos económicos, que redunde en una sociedad más solidaria, lo que pasa en buena medida por una actitud distinta de la clase empresarial, de las elites económicas. También puede incidir en que la sociedad empiece a tomar conciencia de que tanto el individualismo como el consumismo no son los únicos medios para lograr la realización. Ojalá deje esa semilla de espiritualidad, más allá de si somos católicos o no, es un mensaje que Cristo entregó hace 2000 años y es un mensaje, a mi juicio, de validez universal.

La primera visita permitió “internacionalizar” la situación que vivía el país, ¿qué problemas podrían abordarse en esta ocasión?

Estamos en una sociedad muy globalizada, en ese entonces éramos mucho más aislados de lo que somos ahora, por lo tanto una visita papal era como una ventana al mundo, también era la posibilidad de expresarle a una autoridad universal nuestras preocupaciones y problemas.

En definitiva, tenemos una sociedad menos católica, globalizada, con apertura política, comunicacional y una situación socioeconómica que urge a menos gente, entonces todas esas preocupaciones que era preciso expresar y manifestar al Papa, ya no son tan urgentes, ya no existe esa necesidad imperiosa de expresarse. Ahora creo que puede hacer que los chilenos tomen conciencia de situaciones que no han cambiado, todavía hay desigualdad en términos socioeconómicos, los pueblos originarios todavía no tienen el respeto que se merecen, está el tema de la corrupción, las relaciones internacionales, entre otros.