[Entrevista] Germán Morong: “La evolución ha sido básicamente el cambio de sentido patriótico y austero por uno más de consumo y fiestero”

¿Sabías qué podríamos celebras nuestras Patrias en febrero o podríamos tener un mes de Abril lleno de festividades? A pesar que las Fiestas Patrias es una de las celebraciones favoritas de los chilenos, poco y nada sabemos de su historia y cómo ha evolucionado a través del tiempo.

La firma del acta de independencia, la consolidación de soberanía en el campo de batalla o la Primera Junta Nacional de Gobierno son los acontecimientos que podrían ser considerados como un motivo de festejo nacional. Desestimadas las dos primeras fechas, el 12 de febrero y 5 de abril, respectivamente, este 18 de septiembre celebraremos 208 años de Chile conformado como Estado-Nación.

Para analizar el día de la patria, conversamos con el director del Centro de Estudios Históricos de la Universidad Bernardo O’Higgins, Germán Morong, quien nos cuenta el sentido de la festividad y la evolución que han tenido los 18 de septiembre desde el Siglo XIX a la fecha.

¿Cómo se celebraban las fiestas patrias hace dos Siglos atrás?

Las fiestas patrias tuvieron una algarabía nacional muy fuerte en el Siglo XIX con mucho énfasis en lo patriótico, en lo nacional. En esa época, las fondas eran el espacio público definido para esta celebración, pero también se acostumbraba a pintar la casa y comprar ropa nueva, como si las fiestas fueran una renovación total de un ciclo de vida. Además, la gente tenía mucho orgullo de lucir la bandera nacional y había una identificación nacional del territorio con la patria, más que nada porque la migración no se presentaba como en la actualidad.

¿Cómo han cambiado las celebraciones con el paso de los años?

Creo que la evolución ha sido básicamente el cambio de sentido patriótico y austero por uno más de consumo y fiestero, en un mundo más globalizado donde el simbolismo de la independencia del país o el reconocimiento de la obra de los próceres, se transformó en una algarabía vinculada a la diversión y entretenimiento más que a la celebración en sí mismo, algo muy parecido a lo que pasa con navidad, perdiendo el compromiso, sentido y patriotismo específico con el aniversario nacional.

¿Por qué se transformó en una fiesta comercial?

El correlato de la transformación tiene que ver con el proceso global, donde el país comenzó a importar una serie de modas, modismos o sistemas culinarios distintos, afianzado con la carga de extranjeros migrantes. Ahora, hay que entender que la cultura es lo que le da sentido a la celebración y, al percibirnos como un país multicultural, respetamos la variedad de nacionalidades, por lo que el Estado y la sociedad chilena tiene una apertura plural a la celebración.

Pero, ¿se han mantenido algunas tradiciones?

Entre las costumbres que no se han perdido, podemos identificar las fondas, que nos recuerdan mucho las chinganas coloniales; la estructura culinaria como las empanadas, los asados a la parrilla y la chicha; el estereotipo del huaso y la cueca como elemento distintivo.

¿Por qué celebramos el 18 de septiembre, sin considerar el 12 de febrero o el 5 de abril?

En sentido simbólico, se celebra como el primer intento de una junta de criollos por independizarse de España, representando la primera forma de autonomía política frente a un imperio español autoritario. En término pragmático, debiésemos celebrar el 12 de febrero por la firma de acta de independencia, pero perdió fuerza por la temporada estival, redirigiéndose a septiembre como elemento simbólico y trascendente.