Escasez de agua: pronóstico negativo

El informe realizado por el World Resource Institute indica que la escasez de agua aumentará con el paso de los años, pronosticando que en el 2040 existirán países que deberán importar agua potable para el consumo de sus habitantes.

Expertos lo anunciaron una y otra vez, pero la población no imaginó que podría ocurrir en un corto plazo. Diferentes países y ciudades se encuentran en periodos de sequía de los que no se tenían registro en décadas, encendiendo las alarmas en todo el mundo ante un cambio climático que afecta no solo a la cantidad, sino que también a la calidad del agua.

Ciudad del Cabo fue la primera urbe en enfrentar una crisis que provocaría el cierre de las llaves que suministran de agua potable a los sudafricanos. Sin embargo, la población del Medio Oriente, California (EE.UU.) y Sao Paulo (Brasil) también es testigo de las consecuencias que ha dejado el prolongado periodo sin precipitaciones.

“La sequía ha existido siempre, pero ahora sabemos que parte del fenómeno es atribuible al cambio climático. En este sentido, son dos las preocupaciones más graves a nivel mundial en torno al agua: una es obviamente la escasez para el consumo, ya sea para la gente o para la producción; y la otra es el avance de la desertificación”, explica Erika Cortés, directora de la Escuela de Ingeniería Civil en Medio Ambiente y Sustentabilidad de la Universidad Bernardo O’Higgins.

En Chile, el territorio ubicado entre la Región de Coquimbo y la Araucanía registra 8 años de escases hídrica, siendo el periodo más extenso registrado en nuestro país. Pero, este año, el pronóstico no marca diferencias significativas en comparación a las últimas temporadas invernales, aumentando el déficit del vital elemento.

Sin embargo, la académica de la UBO señala que “todavía no hemos presenciado los niveles realmente críticos y, por lo mismo, hay poca conciencia del problema a nivel de los Gobiernos y de los ciudadanos. Mientras uno abra la llave y siga saliendo agua, no se percibe el problema”.

Agrega que si la población mundial no toma conciencia con la emisión de gases contaminantes, el uso inconsciente del agua dulce y las empresas explotan indiscriminadamente los recursos hídricos provenientes de ríos o napas subterráneas, está en riesgo la agricultura y sobrevivencia de las especies que habitan el planeta.

De todas formas, la docente cuenta que el panorama no es tan desalentador para la larga y angosta faja de tierra que nos alberga, porque “jamás podríamos llegar a ese nivel debido a nuestra cercanía a las montañas y al mar, pero la verdad es que no se sabe con certeza. Pero siempre es bueno pensar que como ciudadanos podemos ser más responsables en nuestro propio uso del agua”.

Es por ello, que la Directora de Escuela de la UBO menciona que “es importante seguir monitoreando la disponibilidad de agua y llenar los vacíos de conocimientos que todavía tenemos, y en eso, necesitamos invertir en investigación y en tecnologías eficientes que ayuden a lidiar con el problema en cada sector y lugar”.

Cerrar la llave cuando no se está ocupando o reutilizar el agua, son algunas alternativas que pueden ser claves para el buen uso del recurso hídrico. Pero eso no es todo, ya que, también es necesario el compromiso con el medioambiente, con el fin de mantener las reservas de agua dulce como los glaciares. La invitación es a no resignarse, sino a  actuar para preservar la vida en el planeta.