El riesgo de una solución habitacional

De acuerdo al estudio realizado por la Escuela de Ingeniería Prevención de Riesgos y  Medioambiente de la UBO, se estima que existen cerca de 600 cités en la comuna de Santiago, totalizando una población de 80 mil habitantes en el conjunto de viviendas construidas en la Región Metropolitana.

La creciente industrialización en Chile a principios del Siglo XX provocó una considerable migración urbana a Santiago, ciudad capital que aumentaba exponencialmente su población pero no contaba con las viviendas necesarias para albergar a las familias que llegaban desde las zonas rurales del país.

Ante el déficit habitacional, las autoridades de la época tomaron la decisión de construir entre 6 a 30 viviendas de fachada continua que no superaban los 50m², edificaciones de 1 o 2 pisos que cuenta con una puerta de acceso a un pasillo que a su vez, es el patio interior compartido y el ingreso a sus casas. Es así como nacieron los cités, la alternativa más efectiva para solucionar la demanda de inmuebles.

Considerado como la primera expresión de vivienda social, los cités fueron efectivos para finalizar el problema anteriormente descrito, pero no se contemplaron los riesgos a los que se podrían enfrentar los propietarios o usufructuarios en una situación de emergencia, como los sismos de gran intensidad y los recurrentes incendios de los que han sido testigos con el pasar de los años.

Ante esta problemática, la Municipalidad de Santiago solicitó a la Escuela de Ingeniería en Prevención de Riesgos y Medioambiente de la Universidad Bernardo O’Higgins realizar un informe que detallara un plan de emergencia y evacuación para el cité de San Ignacio de Loyola N° 360, estudio que les permitiría postular a un proyecto de remodelación del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU).

En el estudio realizado, identificamos que existen múltiples factores de riesgos: el material de construcción utilizado, como el adobe o la madera, que no responden a la norma sísmica chilena; escasa revisión del sistema eléctrico; falta de extintores, redes húmedas y kits de emergencia. Además, no tenían claridad en cuanto a las zonas de seguridad, poca comunicación con los vecinos y desconocimiento de la cantidad de personas con capacidades diferentes”, comentó el Director de Escuela de Ingeniería en Prevención de Riesgos y Medioambiente, Eduardo Herrera.

Estar preparado para enfrentar emergencias naturales o técnicas resulta fundamental para evitar pérdidas humanas en un acontecimiento, siendo el incendio el siniestro más temido por la comunidad estudiada. Sin embargo, a pesar de que los residentes declaran reconocer el peligro al que se enfrentan, el Director señaló que hay una baja conducta a la acción para prevenir un desastre mayor.

“La cultura latinoamericana es despreocupada en este sentido, porque es común enfocar las inquietudes en otras cosas ‘más importantes’ y pensamos que nada nos va a pasar”, sostiene Herrera, ya que la gente no toma conciencia de lo que puede pasar acontecer hasta que les ocurre un suceso traumático, tanto físico como psicológico.

Ante tantos riesgos, el Director de Escuela confiesa que “profesionalmente, sería adecuado eliminar los cités. Pero también se debe convivir con las culturas y las costumbres, por lo que sería absolutamente impopular tomar la decisión de hacer una villa en otro sector y reubicar a la gente, principalmente porque no estarían en el centro de Santiago con todas las comodidades que cuentan ahora: conectividad vial, transporte público, cercanía laboral, comercio, etc.”.

Es por esa razón que el trabajo realizado por académicos y alumnos de la Escuela de Ingeniería en Prevención de Riesgos y Medioambiente es importante para el cité de San Ignacio, ya que cuentan con un plan de emergencia y evacuación, una brigada de la misma, para que cuando llegue el momento exista claridad en cómo deben actuar y dónde deben ir.

Para el año 2018, la Escuela planifica trabajar con otros 20 cités de la comuna de Santiago, pero asegura que “son solo la punta del iceberg porque hay otras edificaciones modernas que están teniendo un comportamiento similar debido a la cantidad de personas que viven por departamentos, guetos verticales que tampoco tienen plan de emergencia, estructura ni ensayos de evacuación”.