Vitrina 1: Período indiano o colonial
Durante la conquista castellana del territorio de Chile y en las primeras transacciones comerciales realizadas en lo que hoy es nuestro país, se utilizaron principalmente monedas traídas desde España o, simplemente, el trueque. Entre las primeras monedas acuñadas en América que circularon en Chile se encontraban las macuquinas o macucas, piezas de plata que imitaban a los reales españoles. Estas monedas eran toscas y rudimentarias: se elaboraban artesanalmente martillando el metal, por lo que presentaban bordes irregulares y, en ocasiones, partes de la leyenda o del diseño quedaban poco legibles. Acuñadas principalmente en Perú, Alto Perú y México, circularon ampliamente en Chile ante la escasez de numerario.
Con el desarrollo del sistema colonial, la Corona española estableció diversas casas de moneda en América, entre ellas las de México, Lima y Potosí. En estas cecas se acuñaron monedas conforme a la legislación monetaria española, con peso y forma regulados y, por lo general, con la efigie del monarca reinante. Entre los siglos XVII al XIX el sistema monetario se estructuró en torno al real de plata, con denominaciones de ¼, ½, 1, 2, 4 y 8 reales, además de los escudos de oro. En Chile, aunque aún no se acuñaba moneda propia, los reales procedentes de las distintas posesiones españolas de América circularon como moneda de curso corriente.
En 1743, el rey Felipe V dispuso mediante real cédula la creación de la Casa de Moneda de Santiago. Desde entonces, el territorio chileno pudo acuñar sus propias monedas, tanto reales de plata como escudos de oro, especialmente durante la segunda mitad del siglo XVIII y los inicios del XIX. Este hecho permitió contar con un suministro monetario más estable y otorgó al territorio un mayor control sobre su circulación monetaria. Hoy en día, las monedas coloniales con ceca de Santiago son relativamente escasas en comparación con las acuñadas en Perú o Potosí, debido a que su producción fue considerablemente menor.
