Vitrina 7: Monedas chilenas del siglo XX a la actualidad
Durante la segunda mitad del siglo XX el sistema monetario chileno experimentó profundas transformaciones, reflejo de los cambios económicos y políticos del país. Hasta mediados de siglo continuó utilizándose el peso, aunque el avance de la inflación y las dificultades económicas llevaron a replantear la estructura monetaria nacional.
En 1960, durante el gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez, el peso fue reemplazado por una nueva unidad monetaria: el escudo, equivalente a 1.000 pesos antiguos. Este cambio buscó simplificar las transacciones y estabilizar el sistema monetario. Las nuevas monedas incorporaron diseños renovados y se acuñaron en distintos metales, como aluminio, níquel y aleaciones de cobre. De manera provisoria, los antiguos billetes de pesos fueron sobreimpresos con la nueva denominación en escudos, coexistiendo durante algunos años con los billetes emitidos directamente en esta nueva unidad durante las décadas de 1960 y 1970.
Durante el gobierno de Salvador Allende (1970–1973) los diseños de las monedas volvieron a renovarse, incorporándose figuras relevantes de la historia de Chile. Entre ellas destacó, por primera vez en la moneda nacional, la representación de un personaje indígena: Lautaro, líder mapuche de la resistencia durante la conquista española.
A pesar de estas reformas, el proceso inflacionario continuó intensificándose en los años siguientes. Por ello, en 1975, durante el Gobierno Militar (1973–1990), se restableció el peso como unidad monetaria, nuevamente equivalente a 1.000 escudos. Las monedas emitidas en esta etapa incorporaron nuevos motivos, como el denominado “Ángel de la Libertad” y el escudo nacional, mientras que los billetes comenzaron a presentar retratos de diversas figuras históricas, entre ellas Diego Portales, Ignacio Carrera Pinto y Gabriela Mistral.
Desde 1990 en adelante el circulante chileno ha experimentado diversas modificaciones de diseño, tamaño y material, en parte como respuesta a la evolución del valor de la moneda. Algunas piezas fueron reduciendo su tamaño y peso a medida que disminuía su poder adquisitivo, mientras que ciertos billetes, como el de 500 pesos, pasaron a transformarse en monedas. Asimismo, se rediseñaron denominaciones como las de 1, 5, 10 y 100 pesos, y varios billetes comenzaron a fabricarse por primera vez en polímero, material más resistente que el papel tradicional. Estos cambios reflejan la adaptación constante del sistema monetario chileno a las necesidades económicas y tecnológicas del país.
